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El San Bernardo desciende del Moloso Romano. Debe su nombre
al albergue de San Bernardo, en los Alpes Suizos, donde fue introducido
hacia 1660; se hizo famoso rescatando a los montañeros extraviados. El
primer San Bernardo que llegó a la Gran Bretaña en 1865. La raza ganó
gran popularidad a mediados de siglo XX, cuando un San Bernardo obtuvo
un papel importante en la película Genoveva.
Apariencia general: Muestra benevolencia, dignidad e inteligencia.
Lo más importante son los movimientos, aspecto en el que falla con frecuencia:
las patas traseras suelen dar lugar a faltas.
Tamaño: Cuanto más alto mejor, pero debe ser simétrico y bien proporcionado.
Color: naranja, caoba, mosqueado, blanco con manchas con cualquiera
de los colores ya mencionados. El hocico debe ser manchado blanco, con
una mota blanca en la cabeza, un collar blanco alrededor del cuello, patas
pecho y punta dela cola blancas; un poco de sombra negra en la cara y
las orejas.
Cabeza y cráneo: Grandes y macizos. La circunferencia del cráneo
mide más del doble de la distancia desde la nariz hasta el occipital.
Hocico corto, lleno al nivel de los ojos y cuadrado al final de la nariz.
Mejillas achatadas; gran distancia desde los ojos hasta la mandíbula inferior.
Labios profundos pero no colgantes. De la nariz al ángulo todo recto y
ancho. Stop un poco brusco y bien definido. Cráneo ancho, un poco redondo
en la parte superior; frente prominente. Nariz grande y negra con ventanas
bien abiertas.
Cola: Alta larga. Espesa en los de pelo largo. Baja en estado de
reposo; nunca enroscada sobre el lomo cuando está en acción o atento.
Pies: Pies grandes y compactos, con dedos bien arqueados. Extirpar
los espolones.
Cuidados: Cepillado diario.
Ejercicio: No requiere gran cantidad de ejercicios; más bien cortos
y frecuentes paseos.
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El San Bernardo es un caballero poderoso, pero delicado.
Adora a los niños, es leal y afectuoso; además es muy inteligente
y fácil de adiestrar.
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